¿Que habremos sido los dos juntos viviendo algo que nunca llego a ser?
Creo que fuimos tan solo una reunión de cuerpos sin almas
Dos vagabundos solitarios, en ese fragmento de tiempo donde un día nos encontramos,
Que complementaron la simplicidad de ese momento de choque simultáneo de vidas, y que lo único que tenían en común entre sí, era el estar parados en el mismo espacio y tiempo, uno frente al otro.
Una atracción física definitivamente envolvente, jugo a hacernos pensar
Que un momento mágico, constituido de tan solo sesenta segundos
De miradas inquietas y del placer seductor que produce el primer gusto visual,
Podría convertirse en una época eterna juntos, embriagados de aquella sensación enloquecedora, producida por la euforia inicial, con la que se caracterizan los comienzos, los orígenes, los nacimientos…
Los sesenta segundos más hermosos que nunca más se repitieron
Construimos castillos grandes y hermosos, pero sobre arenas movedizas;
todo se derrumbo…
Arenas de inseguridades y desilusiones
Y movedizas porque las humedecían los intrusos que se colaron por las paredes de esas partículas entreabiertas que la formaban,
Mojadas completamente por una ligera falta de respeto, que con el pasar del tiempo se convertía en un cáncer crónico, que ni la quimioterapia de los muy famosos “tiempos”, pudo contrarrestar.
El cáncer en ese momento, estaba a punto de erradicarme por completo.
La necedad seguía en pie encarnada en nuestros cuerpos,
Tomaba tan bien la forma de Alicia y Edmundo.
Nos gusto tanto verla en nosotros, a pesar del dolor casi irresistible que provocaba.
Las ganas de las almas de salir volando del cuerpo eran perennes,
Porque solo le quedaba un treinta por ciento de espacio que ocupar
El resto lo tenía ella, la necedad, bien arraigada.
Y tan solo quisimos continuar,
Quisimos entonces construir un mundo entero, forzando a lo inasequible
Aunque el tiempo, testigo de nuestra lucha cabal con Dios, se encargo de mostrar que no éramos nada, aun siéndolo todo,
Que ese todo solo significaba ausencia;
Éramos, dos cuerpos vacios, planeando cada día completarnos con gestos, palabras, caricias que eran aun mas vacías que el interior de esas anatomías, que seguían jugando a las escondidas.
Y descubrí una mañana, después de seguir hundida en aquel lado de ese mundo nuevo que estaba viviendo,
Que yo ya no era yo; era en ese momento tan solo lo ya quedaba de mi
Habían pedazos míos rodando por las escaleras de mi pasado
recorriendo caminos de una vida que iba cambiando de azul a gris.
Había dado paso a una nueva yo,
Condescendiente, anti imperativa, con una fuerza moral nula,
Pasiva, gobernada, imposible de respetar,
¿En qué momento habría pasado esto?
Mi conciencia llego hasta cuando yo lo amaba y creo que el a mí.
Nunca estuve segura de aquello, pero esa probabilidad me ayudo a continuar el camino,
Y cuando desperté, estaba ahí,
En terapia intensiva, con tubos que salían de una maquina y conectaban a mi corazón.
Queriendo pararme para poder vivir de nuevo,
No pude, era como si la vida hubiera sido arrancada de mi
Mi parte cuerda se había ido también, solo venían a mi mente
Recuerdos recortados en trozos de cristal,
Punzantes y dolorosos, que iban rasgando un poco más a ese corazón
Que seguía trabajando artificialmente, y que estaba inerte igual que yo…
Veía Imágenes de mi Edmundo,
Dejándome ese mundo suyo, que tenía lugar en el mío, completamente sola,
Me lo regalo, aunque compartimos por más de 730 días, juntos pero separados.
No le importo irse.
Descubrió un día que ya no me quería;
mas bien, creo que tuvo la valentía de aceptarse a sí mismo, que no me quería.
Parece que pudo despertar del sueño, o mejor dicho, de la pesadilla, antes que yo.
Había pensado en el, en lo que necesitaba para su vida,
Y que definitivamente, no era yo.
No había espacio para Alicia mas,
El ya andaba vagando por el mundo exterior
Desde mucho antes de extirparse físicamente de mi lado.
En todo ese tiempo, yo me había prohibido saber del mundo y el vivir.
La desconfianza se había apoderado de mí,
entre motivos y pruebas - contundentes-
sabia que mis dudas no eran producto de una visión,
Y que no estaba loca, como el repetía incesablemente.
Seguí no se por qué motivo irreflexivo,
en esa maniobra absurda de convencerme de lo inaceptable,
de negar lo que mis propios ojos veían,
y lo peor, de lo que mi propio corazón sentía.
Se puede engañar a muchos… a todos… Menos al corazón,
El siempre sabe cuál es la verdad,
Es el único que sabe qué camino seguir,
El detalle está en que nadie le presta atención...
Pase encerrada en las cuatro paredes de ese amor,
O bueno, del que yo creí amor en aquel momento,
y que ahora reconozco que solo fue obsesión.
La amistad de mis seres queridos me hacía daño,
Pasar tiempo con ellos me hacía daño también,
Hasta el solo hecho de salir con ellos me hería.
Era el miedo absurdo de perder el control, que hace rato ya había perdido,
Y mi Edmundo se me escapara de las manos,
Que me devolviera ese espacio que me tomara con mis allegados,
en libertinaje; que fuera el mejor pretexto que encontrara,
para desaparecerse, y volcarse a la aventura,
A eso nuevo que perdió desde que se juntaron nuestros caminos.
Temía que encontrara fuera de ese círculo de a dos, cerrado y hermético que teníamos,
algo, o alguien que lo motive a olvidarse de mí, y me dejara sola.
Sabiendo yo, que esa no era felicidad,
No tenía la valentía para desempolvarme de esa nube oscura que me cubría,
la soledad me conversaba, me hablaba al oído,
me seducía con cantos, con notas de dolor.
Estaba con él, pero no estábamos,
Tratando de acompañarnos, lo único que hacíamos
Era alimentarnos el alma de mas soledad,
De espacios sin llenar.
En nuestro masoquismo, la banalidad de las conversaciones
era mejor que no hablar nada.
Seguíamos en el teatro que habíamos armado,
Manejando las marionetas de nuestros cuerpos, cada uno.
La cama llena de frio y silencio, solo quería dormir
Los cuerpos cansados de ser objeto, suplicaban descansar,
No querían mas seguir armando la escena de ese teatro hueco,
que ya no tenía sentido y mucho menos emoción;
el amor se había esfumado…
… y si ya no había amor, solo quedaban los dos cuerpos, casi féretros,
Jugando al amor, sin amarse, sintiendo, tan solo sintiendo carnalmente,
Pero que ni eso podía ser suficiente para llenar la carencia espiritual
que lo que habíamos perdido, se llevo consigo.
Me encontraba en un estado casi en coma.
después de que perdiera la conciencia y la razón porque el ya no estaba,
desperté, deseando que fuera un sueño..
solo quería morir, mis días se habían transformado en sepulcros;
las veinticuatro horas, estaba muriendo.
Y estando convencida que era lo mejor que pudo pasar,
Que no merecía vivir así, quería continuar adormecida,
Llevada por el efecto somnoliento de la droga que me era Edmundo
Aunque hubiere estado antes de él, sola, ya nunca más seria igual, pensé.
Aun en medio del sufrimiento juntos, quería seguir pegada a él,
Era capaz de disminuir mi tamaño, hasta llegar a caber en uno de los poros de su piel,
Una enfermedad mental terrible, se había apoderado de mi cabeza.
Sentía una desesperación que me decía que era mi todo,
Y yo sabiendo que no era así, no podía hacer nada,
Solo seguir en el caos en el que el mundo se había volcado;
Mi apocalipsis era una realidad,
quería salir de ese final, pero seguía ahí, sin voz ni voluntad.
No hubo mejor cura que el tiempo,
Pasaban los días y aprendía a andar de nuevo, de a poco
Aprendí a caminar nuevamente,
lo había olvidado en el tiempo de terapia intensiva;
Anduve con miedo de caerme,
O de tropezar algún día con el por las calles de esta pequeña ciudad.
Voy ganando de a poco, la personalidad que se me extravió,
Mi gracia, el brillo de los ojos , el aliento de vida que perdí,
entre kilos menos y una calvicie parcial
productos de un severo estrés, que día a día me consumía.
La preocupación de verme menos atractiva a los ojos de un ciego,
La excesiva desesperación por vestirme bien,
Para ser agradable a su vista,
Pensando solo en el…
… Y así vestía mi cuerpo, y dejaba desnudo el alma
Y mientras duro el sueno largo ese, llamado “amor”
Me quede sin ser, era pura materia
Suspendida por dos pies, pegados al piso
No pudiendo huir de la vida,
Negándome ser simplemente Alicia.
lograr que t lean de fuera es ya reconfortante, más aún para mi amigo, el protagonista de la historia... Saludos Minda, espero nos sigamos leyendo, o por lo menos, pretendamos
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