domingo, 28 de junio de 2009

ALICIA Y EDMUNDO… VACIOS, CONFUNDIDOS

¿Y que fuiste para mí me pregunto una y otra vez?

¿Que habremos sido los dos juntos viviendo algo que nunca llego a ser?

Creo que fuimos tan solo una reunión de cuerpos sin almas

Dos vagabundos solitarios, en ese fragmento de tiempo donde un día nos encontramos,

Que complementaron la simplicidad de ese momento de choque simultáneo de vidas, y que lo único que tenían en común entre sí, era el estar parados en el mismo espacio y tiempo, uno frente al otro.


Una atracción física definitivamente envolvente, jugo a hacernos pensar

Que un momento mágico, constituido de tan solo sesenta segundos

De miradas inquietas y del placer seductor que produce el primer gusto visual,

Podría convertirse en una época eterna juntos, embriagados de aquella sensación enloquecedora, producida por la euforia inicial, con la que se caracterizan los comienzos, los orígenes, los nacimientos…


Los sesenta segundos más hermosos que nunca más se repitieron


Construimos castillos grandes y hermosos, pero sobre arenas movedizas;

todo se derrumbo…

Arenas de inseguridades y desilusiones

Y movedizas porque las humedecían los intrusos que se colaron por las paredes de esas partículas entreabiertas que la formaban,

Mojadas completamente por una ligera falta de respeto, que con el pasar del tiempo se convertía en un cáncer crónico, que ni la quimioterapia de los muy famosos “tiempos”, pudo contrarrestar.

El cáncer en ese momento, estaba a punto de erradicarme por completo.


La necedad seguía en pie encarnada en nuestros cuerpos,

Tomaba tan bien la forma de Alicia y Edmundo.

Nos gusto tanto verla en nosotros, a pesar del dolor casi irresistible que provocaba.

Las ganas de las almas de salir volando del cuerpo eran perennes,

Porque solo le quedaba un treinta por ciento de espacio que ocupar

El resto lo tenía ella, la necedad, bien arraigada.



Y tan solo quisimos continuar,

Quisimos entonces construir un mundo entero, forzando a lo inasequible

Aunque el tiempo, testigo de nuestra lucha cabal con Dios, se encargo de mostrar que no éramos nada, aun siéndolo todo,

Que ese todo solo significaba ausencia;

Éramos, dos cuerpos vacios, planeando cada día completarnos con gestos, palabras, caricias que eran aun mas vacías que el interior de esas anatomías, que seguían jugando a las escondidas.


Y descubrí una mañana, después de seguir hundida en aquel lado de ese mundo nuevo que estaba viviendo,

Que yo ya no era yo; era en ese momento tan solo lo ya quedaba de mi

Habían pedazos míos rodando por las escaleras de mi pasado

recorriendo caminos de una vida que iba cambiando de azul a gris.


Había dado paso a una nueva yo,

Condescendiente, anti imperativa, con una fuerza moral nula,

Pasiva, gobernada, imposible de respetar,

¿En qué momento habría pasado esto?

Mi conciencia llego hasta cuando yo lo amaba y creo que el a mí.

Nunca estuve segura de aquello, pero esa probabilidad me ayudo a continuar el camino,

Y cuando desperté, estaba ahí,

En terapia intensiva, con tubos que salían de una maquina y conectaban a mi corazón.

Queriendo pararme para poder vivir de nuevo,

No pude, era como si la vida hubiera sido arrancada de mi


Mi parte cuerda se había ido también, solo venían a mi mente

Recuerdos recortados en trozos de cristal,

Punzantes y dolorosos, que iban rasgando un poco más a ese corazón

Que seguía trabajando artificialmente, y que estaba inerte igual que yo…

Veía Imágenes de mi Edmundo,

Dejándome ese mundo suyo, que tenía lugar en el mío, completamente sola,

Me lo regalo, aunque compartimos por más de 730 días, juntos pero separados.

No le importo irse.



Descubrió un día que ya no me quería;

mas bien, creo que tuvo la valentía de aceptarse a sí mismo, que no me quería.

Parece que pudo despertar del sueño, o mejor dicho, de la pesadilla, antes que yo.


Había pensado en el, en lo que necesitaba para su vida,

Y que definitivamente, no era yo.

No había espacio para Alicia mas,

El ya andaba vagando por el mundo exterior

Desde mucho antes de extirparse físicamente de mi lado.


En todo ese tiempo, yo me había prohibido saber del mundo y el vivir.

La desconfianza se había apoderado de mí,

entre motivos y pruebas - contundentes-

sabia que mis dudas no eran producto de una visión,

Y que no estaba loca, como el repetía incesablemente.

Seguí no se por qué motivo irreflexivo,

en esa maniobra absurda de convencerme de lo inaceptable,

de negar lo que mis propios ojos veían,

y lo peor, de lo que mi propio corazón sentía.


Se puede engañar a muchos… a todos… Menos al corazón,

El siempre sabe cuál es la verdad,

Es el único que sabe qué camino seguir,

El detalle está en que nadie le presta atención...


Pase encerrada en las cuatro paredes de ese amor,

O bueno, del que yo creí amor en aquel momento,

y que ahora reconozco que solo fue obsesión.

La amistad de mis seres queridos me hacía daño,

Pasar tiempo con ellos me hacía daño también,

Hasta el solo hecho de salir con ellos me hería.



Era el miedo absurdo de perder el control, que hace rato ya había perdido,

Y mi Edmundo se me escapara de las manos,

Que me devolviera ese espacio que me tomara con mis allegados,

en libertinaje; que fuera el mejor pretexto que encontrara,

para desaparecerse, y volcarse a la aventura,

A eso nuevo que perdió desde que se juntaron nuestros caminos.

Temía que encontrara fuera de ese círculo de a dos, cerrado y hermético que teníamos,

algo, o alguien que lo motive a olvidarse de mí, y me dejara sola.


Sabiendo yo, que esa no era felicidad,

No tenía la valentía para desempolvarme de esa nube oscura que me cubría,

la soledad me conversaba, me hablaba al oído,

me seducía con cantos, con notas de dolor.

Estaba con él, pero no estábamos,

Tratando de acompañarnos, lo único que hacíamos

Era alimentarnos el alma de mas soledad,

De espacios sin llenar.

En nuestro masoquismo, la banalidad de las conversaciones

era mejor que no hablar nada.

Seguíamos en el teatro que habíamos armado,

Manejando las marionetas de nuestros cuerpos, cada uno.


La cama llena de frio y silencio, solo quería dormir

Los cuerpos cansados de ser objeto, suplicaban descansar,

No querían mas seguir armando la escena de ese teatro hueco,

que ya no tenía sentido y mucho menos emoción;

el amor se había esfumado…

… y si ya no había amor, solo quedaban los dos cuerpos, casi féretros,

Jugando al amor, sin amarse, sintiendo, tan solo sintiendo carnalmente,

Pero que ni eso podía ser suficiente para llenar la carencia espiritual

que lo que habíamos perdido, se llevo consigo.


Me encontraba en un estado casi en coma.

después de que perdiera la conciencia y la razón porque el ya no estaba,

desperté, deseando que fuera un sueño..

solo quería morir, mis días se habían transformado en sepulcros;

las veinticuatro horas, estaba muriendo.

Y estando convencida que era lo mejor que pudo pasar,

Que no merecía vivir así, quería continuar adormecida,

Llevada por el efecto somnoliento de la droga que me era Edmundo


Aunque hubiere estado antes de él, sola, ya nunca más seria igual, pensé.

Aun en medio del sufrimiento juntos, quería seguir pegada a él,

Era capaz de disminuir mi tamaño, hasta llegar a caber en uno de los poros de su piel,

Una enfermedad mental terrible, se había apoderado de mi cabeza.


Sentía una desesperación que me decía que era mi todo,

Y yo sabiendo que no era así, no podía hacer nada,

Solo seguir en el caos en el que el mundo se había volcado;

Mi apocalipsis era una realidad,

quería salir de ese final, pero seguía ahí, sin voz ni voluntad.


No hubo mejor cura que el tiempo,

Pasaban los días y aprendía a andar de nuevo, de a poco

Aprendí a caminar nuevamente,

lo había olvidado en el tiempo de terapia intensiva;

Anduve con miedo de caerme,

O de tropezar algún día con el por las calles de esta pequeña ciudad.


Voy ganando de a poco, la personalidad que se me extravió,

Mi gracia, el brillo de los ojos , el aliento de vida que perdí,

entre kilos menos y una calvicie parcial

productos de un severo estrés, que día a día me consumía.

La preocupación de verme menos atractiva a los ojos de un ciego,

La excesiva desesperación por vestirme bien,

Para ser agradable a su vista,

Pensando solo en el…

… Y así vestía mi cuerpo, y dejaba desnudo el alma


Y mientras duro el sueno largo ese, llamado “amor”

Me quede sin ser, era pura materia

Suspendida por dos pies, pegados al piso

No pudiendo huir de la vida,

Negándome ser simplemente Alicia.

lunes, 22 de junio de 2009

Una luz que va más allá

Una luz que va más allá,
y un recuerdo vano que entorpece y enardece mi caminar;

Una luz que va más allá…
Es solo una mirada lejana de algún receptor de mi historia,
es una luz que a veces guía pero a veces me abandona en mi caminar.


Es una luz que va más allá…
Pero parece que no estuviera ni aquí ni allá…
Se que existe por la inercia generacional;
tal vez por seguir los pasos de una tradición,
que desde niña me hacia ir a misa, rezar el rosario
y cumplir con las sacramentos,
pero que ahora lo que causa en mi, es una confusión
del ser y existir y no saber por que,
y el saber que aunque se buscaran respuestas no se hallaran.


Existen tantos misterios que encierran el mundo entero
Entre ellos La Luz que va más allá,
Y es sencillamente que no se como describirla
O como debiera hacerlo,
Si no se si está o no está
Si me guía un día y al otro todo se volvió oscuridad…
…..Y si camino de noche pareciera guiar,
Y en el momento menos pensado, cual ocaso muere mi estrella.


¿Y que hay de si mi luz es solo una ilusión óptica
Que aparece solo cuando la desesperación aflora?

¿y que hay de si mi luz es realmente el espectro
de alguien que si me guía y trata de ayudar desde lo lejos
pero que yo misma no me dejo ayudar?


¿y que hay de si mi luz es solo un espejismo,
producto de la necesidad de tener una divinidad,
un ser supremo a quien deberle esa existencia,
asunto que tanto me preocupa hallarle una respuesta?


¿Y que hay de si la luz me esta guiando a escribir esto?

¿Qué hay de si yo no estoy tan cuerda como creo
y mi mente y mi imaginación me están jugando una mala pasada?


Quisiera poder afirmar todas las cosas que mi mente ha aprehendido a lo largo de toda su vida en mi cerebro… Quisiera dejar de preguntarme tantas cosas que se que no le encontrare una respuesta significativamente lógica a la realidad que vivo, pero talvez exista la posibilidad de que en el fondo, todo lo que divaga por la laguna de mis ideas, o cierta parte llegue a ser verdad…


…Pero si ni siquiera se que es lo que quiero que sea verdad!!!


Tengo tantas dudas que son lamentaciones de la parte de mi vida que cree en la luz que va mas allá, pero a la vez se convierten en deseos de cristalizar mis pensamientos, y si no son ciertos traerlos a la realidad.


Y que hay de si la realidad es relativa a los deseos personales, o a los deseos grupales de una civilización que ha crecido creyendo que la respuesta a las cosas son respectivamente cada idea que ha ido saliendo de su mente en el momento que la duda creció con cada pregunta… Pero,¿y que hay de si la realidad es una sola y completamente universal, si esa realidad fue creada junto con el hombre, y es la única que ha existido, y las personas no la modificaron con el pasar de las generaciones? Que hay entonces de si mi luz es cierta? Que hay de si la verdad la tengo en mis manos y la pongo en una balanza junto con millones de dudas…. Pero como saberlo… si ya empecé a dudar de nuevo…

domingo, 21 de junio de 2009

Un Sueño Vago Mas

Estoy falleciendo en la risa falsa de mis labios
No quiero seguir soñando
Creer que las hadas existen
Y que el arco iris sale cuando siento emoción.


Es que vivo en medio de ilusiones fantásticas
Que le mienten a la verdad
Vivo en una melancolía
Que no se donde va a llegar


Sufro pensando en la grandeza de mí ser
Maquinando la analogía con lo supremo,
Queriendo agarrar una estrella
Y guardarla en una caja de cristal.


Sueños que me engañan,
Que juegan al cara o sello con mi ansiedad
Que caminan parados en un mismo lugar
Que gritan con la boca cerrada


Sueños que sueñan despertar
Que se realizan solo cuando vuelo abstractamente
Cuando mi subconsciente va a cumplirlos,
Y al llegar la mañana, solo fue un sueño vago mas.


Y estoy aquí esperando a que mis fantasías dejen de soñar
Y se hagan unas niñas racionales.
Constancia pido a mis ganas y a mi fe,
Y sobretodo a este yo, que esta dejando de crecer.

Exorbitante des-sintonía

Es tan fácil confundir a la tristeza, que a veces la pienso como rabia,

Pero cuando veo a esa rabia desbordarse, y a esa rabia llorar,

Me doy cuenta de que no era más que una tristeza cansada de sufrir.


La mía, mi tristeza, sale a flote solo cuando mi orgullo decide bajar su nivel,

Solo cuando mi corazón no aguanta más el quebranto;

Solo cuando ve a la gente dando la espalda y a la soledad llegando a mí.


… Y mi tristeza no puede verse en un espejo,

Y mi tristeza derrama lágrimas al sentir melancolía.

… Y mi tristeza llora…


Y cuando despego mi mirada de ella, miro entonces hacia el adelante,

y no se hacia donde estoy yendo; y miro hacia atrás nuevamente y redundo:

¿Cuándo se secara la tristeza de mis tristezas?


Pienso cada vez más en la rabia que me da vivir, y la no felicidad que me produce la muerte,

Entonces no sé dónde situarme, si nada va conmigo

Si sigo sin aterrizar en este mundo hecho de esencialmente luces, tierra y cielo.


Solo tengo ganas de llorar, y ganas de disfrazar a mis lágrimas en niñas felices,

En dichas desbordadas por mis ojos, en himnos de felicidad a mi piel,

Pero solo muere en deseos que tal vez nunca se cumplirán.


... Y al desear esto, vi a mis lágrimas caer

Pidiéndole estas piedad a mi corazón para quedarse guardadas en la cuna de mis ojos,

Tienen ganas de seguir viviendo un poco más, jugando con la dicha y la fantasía.


Alguna vez me pregunte ¿Que es una lagrima?...

… Aparte de ser la materia que personifica la tristeza y el cansancio de mis ojos,

No es más que algo vacio, sin significante ni significado; es solo una lágrima.



Y solo cuando esta mi tristeza me hundo en mi;

Y solo cuando ella esta, escribe mi mano todo aquello que ella dicta sentenciosa:

Ciega a mi mente y calla a mi corazón.



Y solo cuando esta mi tristeza, me descubro tan masoquista en ella.